ROMANCE SOBRE LA ESO

Hace ya bastantes años, allá por el inicio de mi profesión docente, me encontré esta "perla" que, a modo de consuelo (ya se sabe que mal de muchos consuelo de tontos, pero consuelo al fin y al cabo), nos íbamos pasando unos a otros entre los "profes jóvenes" que nos estrenábamos en la ESO.

Mucho se ha hablado de los pros y los contras de esta etapa, tanto que poco más hay que decir. Yo, como muchos docentes más, la hemos sufrido, sobre todo al principio, y, cuando le fuimos "pillando el tranquillo" la hemos disfrutado (sí, sí, también), especialmente con mis alumnos de Diversificación.

Al fin y al cabo no teníamos experiencia docente con la que comparar nuestros comienzos, salvo lo que conocimos como alumnos, pero los "profes veteranos" sí tenían referencias como docentes con las que comparar su incursión en la por entonces nueva ESO.

Quiero traer, casi veinte años más tarde, un recuerdo de lo que parece no haber cambiado mucho, así que, ya que lo sufrimos, que al menos nos permita "echarnos unas risas", que también es terapéutico.


ROMANCE SOBRE LA ESO

 

Dicen que va en retroceso
la enseñanza de la E.S.O.
Comprobarlo un padre quiso
y asaltó, sin previo aviso,
a su hija de quince años,
que, con modales huraños,
con evidente impaciencia,
con tono de displicencia
y prostibulario atuendo,
así le fue respondiendo:
-¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?
-No está en mi libro de texto.
-¿Y está Felipe Segundo?
-A ese siempre lo confundo.
-¿Y doña Juana la Loca?
-En este curso no toca.
-Dí algún monarca absoluto.
-No se da eso en mi instituto.
-¿Y cuándo se perdió Cuba?
-Esta... ¡tiene mala uva!
-Pues dí un pintor español.
-Eso no entra en el control.
-¿No sabes quién fue Picasso?
-No. De esas cosas, yo paso.
-¿Cuándo acabó la Edad Media?
-Pues vendrá en la Enciclopedia.
-¿Y las Navas de Tolosa?
-¡Me preguntas cada cosa...!
-¿Y qué fue la Reconquista?
-Si me dieras una pista...
-¿A qué equivalen mil gramos?
-¡Pero si eso no lo damos!
-¿Qué son los número primos?
-Eso tampoco lo dimos.
-¿La ecuación de primer grado?
-Pues tampoco la hemos dado.
-¿Y sabes mucho latín?
-¡Lo dices con retintín...!
-Y tampoco darás griego
-Se escribe raro, me niego.
-¿Quién fue Ortega y Gasset?
-Lo miraré en internet.
-¿No estudias filosofía?
-¡Para qué me serviría!
-¿Y has dado Literatura?
-No sé... No estoy muy segura.
-¿Quién compuso «La Odisea»?
-No tengo ni zorra idea.
-¿En qué obra sale Calisto?
-No, papá, eso no lo he visto.
-¿Y Gonzalo de Berceo?
-No viene en el libro, creo.
-¿Y Calderón de la Barca?
-¡Huy, papi, no me seas carca!
-¿Clarín, Baroja, Unamuno...?
-Pues no me suena ninguno.
-¿Algún autor del Barroco?
-De eso sé bastante poco.
-¿Quién fue el Manco de Lepanto?
-Papá, no preguntes tanto.
-Pero, ¿no leéis a Cervantes?
-¡A ese lo leerías antes...!
-Lo tuyo, hija, es deplorable...
-Pues he sacado notable.
-Y de ciencias, ¿sabes algo?
-Me voy, que esta noche salgo.
-Pero, entonces, tú ¿qué sabes?
-¡No me esperéis; tengo llaves!
Y el padre quedó perplejo:
al mirarse en el espejo
se notó cara de idiota.
Musitó una palabrota
y fue a meterse en la cama.
Así acaba este epigrama.

                                                 Autor: Jaime Campmany

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